Todo lo que tienes que saber sobre la madera tratada

madera tratadaMuchas veces escuchamos que hay que tratar la madera o que es madera tratada, pero igual no sabemos qué es lo que significa. Hoy vamos a explicar qué es la madera tratada, por qué se tiene que tratar y cuáles son los tratamientos más adecuados.

La durabilidad natural de la madera es la resistencia intrínseca de la madera a los ataques de los siguientes organismos destructores: hongos xilófagos, insectos de ciclo larvario, termitas, xilófagos marinos.

Por lo general no es fácil establecer un criterio definitivo sobre la durabilidad natural de la madera, ya que esta depende en función de diversos factores, entre los que destaca el tipo de especie que es, si es madera de albura o duramen, el tipo de exposición…

Una vez que conocemos la madera que vamos a usar y en qué exposición se va a encontrar podemos determinar si su durabilidad natural es suficiente o si necesita algún tratamiento para mejorar sus propiedades.

Antes de poder aplicar un tratamiento para la madera, también es necesario conocer si la madera es impregnable o no. La norma UNE EN 350-2:1995 establece una clasificación para la impregnabilidad de la madera, definida como la capacidad que presenta una especie de madera a la penetración de un líquido.

Esto quiere decir que, si la especie que queremos utilizar no tiene la durabilidad natural suficiente y además es no impregnable, su uso puede no ser adecuado en ambientes que favorezcan los ataques.

Por último, hay que contemplar otro aspecto: las clases de uso, que se corresponden con las diferentes situaciones de servicio en las que puede estar expuesta la madera y sus productos derivados. Según la UNE EN 335-1:2007 define cinco clases de uso e indica también los agentes biológicos que corresponden a cada situación.

Por lo tanto, el método de tratamiento para la madera que se emplee depende de la especie, de si se trata de duramen o albura, del producto protector empleado y de los valores de penetración y de retención.

Existen 3 grandes grupos de protección de la madera: superficial, media y profunda.

La protección superficial (lasures, barnices y pinturas) solo permite alcanzar niveles de protección relacionados con la clase 1. Suelen ser fáciles de aplicar y sus efectos suelen ser limitados en el tiempo.

La protección media (principalmente disolventes orgánicos) puede aplicarse por autoclave o por pulverización. Se aplica en productos que necesiten hasta una protección eficaz en la clase de uso 3. La madera con este tipo de tratamiento se puede barnizar y pintar.

La protección profunda (sales hidrosolubles) es a necesaria para garantizar una protección adecuada y duradera en las clases de uso 4 y 5. Son de obligada aplicación mediante autoclave. Se emplean mayoritariamente en madera de construcción o para estructuras en contacto con el suelo y/o expuestas a la intemperie.

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