¿Te importa el cuidado de los montes? ¿Sabes qué es un selvicultor?

Hoy dedicamos este post a la figura del selvicultor, personaje clave en el paisaje forestal. En el mundo hay millones de selvicultores que luchan a diario contra el cambio climático y muchos son desconocedores del valor ambiental que crean para el resto de la sociedad. En España tenemos el doble de silvicultores que de agricultores, sin embargo, es un gran desconocido. Ahora mismo escribiendo estas palabras el propio corrector no conoce la palabra «selvicultor».

Desde que la ciencia forestal se empezó a desarrollar y en especial la rama de la selvicultura, el selvicultor ha sido una figura clave en la conservación de los bosques. Moldea y transforma el entorno forestal siempre con una visión a largo plazo dentro del marco socioeconómico de su entorno con la premisa de la sostenibilidad del monte. Esta visión a largo plazo es una cualidad que el mundo actual tan cambiante, muchas veces no entiende e integra en sus políticas, por ello el selvicultor es una figura muchas veces invisible que está ahí y estará mientras exista «lo de fuera», lo que no es ni urbano ni agrícola; lo forestal.

El selvicultor es aquella persona que practica la selvicultura es decir que cuida y cultiva el arbolado forestal. Salvando las distancias, es el peluquero del bosque que planta, siembra, corta y poda la masa forestal en función de unos objetivos. Los objetivos definen cómo será la transformación de la masa forestal a la estructura deseada en un tiempo determinado. Aunque en la mayoría de los casos el objetivo suele ser producir madera también puede haber una selvicultura específica para facilitar el asentamiento de ciertas especies, la obtención de resina, setas, corcho y piñas o reducir el riesgo de incendio, plagas o enfermedades en el arbolado.

El selvicultor aplicaría la ciencia o lo que es lo mismo unas hipótesis emanadas de la observación y validadas a través de la experimentación. Imaginemos una masa forestal de pino carrasco procedente de una repoblación y con una alta densidad (arboles esbeltos y muy apretados) en Calatayud (Zaragoza), un selvicultor quiere estimular la producción de setas, al tener una masa densa que no permite que la luz a traviese el dosel arbóreo y estimule el suelo tiene una baja producción micológica. Decide reducir la densidad permitiendo que entre un poco más de luz al suelo y reduzca la competencia aumentando la estimulación del suelo y por tanto la producción de setas, posiblemente al siguiente año no tenga efecto el tratamiento, pero pasados unos años vera como va aumentado la producción. Este mismo selvicultor está preocupado por el riesgo de incendios que tiene su masa forestal y decide aplicar la selvicultura preventiva. Su objetivo es transformar el arbolado reduciendo el riesgo y severidad de los incendios forestales al actuar en las zonas más transitadas disminuyendo la densidad y podando el arbolado creando una discontinuidad vertical y horizontal en la masa forestal dificultando la propagación del incendio.

De esta manera el selvicultor ha mejorado la producción micológica y aumentado la seguridad de la masa forestal generando unos valores ambiental y socioeconómicos muy importantes para él y el resto de la sociedad.

Éste es solo un ejemplo, en España más de la mitad de la superficie forestal es de propiedad privada, montes de los que todos nos beneficiamos pero cuyo cuidado recae en los hombros de los selvicultores.

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