Resistencia de la madera fuera del ámbito de la construcción
Con cualquier material es importante conocer las características de lo que vas usar y ver si cumple con los requerimientos de las situaciones a las que se enfrentara en su vida útil. Con la madera pasa lo mismo, deberá estar probada sus capacidades según el uso final.
Uno de los ejemplos más claros es el omnipresente pallet. Su forma clásica y establecida no es casualidad pues debe ser capad de aguantar la carga del peso que trasporta con unas dimensiones que permita su manipulación con carretillas elevadoras y optimizar espacio, peso y coste del mismo para minimizar los gastos de trasporte. Para asegurar su resistencia y la validez de la madera que se emplea, estos se ensayan con procedimientos normalizados como la resistencia al choque por impacto (UNE EN 22444), por caída (EN ISO 22248) o por vibración (EN ISO 2247) , asegurando que serán capaces de cumplir su función. Igualmente, los embalajes de madera deben asegurar la integridad de carga que portan, minimizando el peso y volumen a su vez que cumplen con las normas como la fitosanitaria NIMF-15 evitando así la propagación de plagas. Aquí se opta por tableros de partículas o contrachapado con los que se consigue muy buena resistencia a la vez que estabilidad dimensional frente a los cambios de humedad que puede sufrir en su viaje.
Otro campo interesante y que mueve un gran negocio, esta vez no de forma literal, son los suelos de madera. Estos no suelen tener capacidad portante por sí mismo, sino que son recubrimientos, igualmente deberán asegurara ciertas cualidades. Fuera de la gran variedad de tipos y nombres: parque, tarima flotante, suelos laminados… a todos se les exigen unas capacidades mínimas. Estas cualidades son: resistencia a superficial al impacto y a la abrasión clasificándolos en las clases IC y AC respectivamente (EN 13329), resbaladicidad (UNE 41901:2017 y presente en el código técnico), conductividad térmica (UNE-EN 12664) y durabilidad biológica (UNE-EN 335: 2013). Igualmente, se les pide una estabilidad dimensional frente a los cambios de humedad (UNE-EN 1910:2016) y su resistencia al agua clasificada en el nivel de uso (mayor número, mayor resistencia al agua). Todos estos parámetros deberán ser evaluados en función del lugar y uso que se le vaya a dar al suelo: no estará expuesto a lo mismo en el interior de una casa que en una terraza de un edifico abierto al público.
En resumen, fuera de la imagen de artesanía que muchas veces se nos viene a la cabeza al pensar en madera, es conveniente contactar con profesionales del ámbito que uno requiera, que conozcan el material y aseguren los requisitos de calidad necesarios.
Diego Isaac de Pedro Esteban
Fuentes:
Europalet.com
UNE.org
Aitim: SUELOS DE MADERA DE INTERIOR PARQUET (2015)
Código técnico de la edificación: Seguridad de utilización y accesibilidad (2019)
