Nuestra industria en busca de carpinteros

Uno de los principales problemas con los que se encuentra la industria de la madera es la creciente dificultad para encontrar carpinteros y profesionales del trabajo manual de la madera cualificados y es que, pesar de la desoladora cifra de paro que existe actualmente en España, existen ciertas ofertas de empleo que no se pueden cubrir con el perfil deseado por las empresas ya que o no poseen la formación necesaria para cubrir las pocas vacantes que existen.

Es bien sabido que la crisis de los últimos años ha azotado con fuerza a las empresas españolas obligando a éstas a realizar ajustes dentro de sus plantillas. Este reajuste ha afectado también a la formación que muchas empresas impartían por si mismas a aquellas personas que, a  pesar de no tener una experiencia real en el sec8064385348_b37db323a8_otor, mostraban interés por el empleo. Sin embargo, al bajar sustancialmente la demanda de productos y servicios este tipo de políticas de empresas fue decreciendo hasta casi desaparecer dejando espacio, únicamente, para aquellos que pudieran cubrir las necesidades de la empresa demostrando una  cualificación apta. Estos profesionales son altamente necesarios en procesos de fabricación de productos como ventanas y casas de maderas donde el resultado final es totalmente diferente dependiendo de su elaboración.

Según la información que revelaba el pasado mes de septiembre el diario El Mundo los profesionales que se dedican a oficios manuales cualificados son los que más trabajo les cuesta a las empresas encontrar para incorporar a sus filas. El cambio generacional es uno de los hándicaps con los que se topa la industria de la madera ya que cada vez es más común que las nuevas generaciones realicen estudios universitarios alejando a una gran cantidad de jóvenes de los oficios, como es el caso de los carpinteros. Por otra parte, el envejecimiento de los trabajadores de este tipo de sectores puede llegar a desajustarse con los avances que existen en la forma de trabajar lo que puede ocasionar cierta obsolescencia en la formación de los trabajadores con más experiencia. Un ejemplo de ello puede ser el avance de la tecnología en cuanto a maquinaria.

En el pasado año 2014 ya se advertía, desde algunos medios de comunicación nacionales, de la alarmante cifra que dejaba a miles de personas fuera del proceso de selección de las empresas debido a su escasa formación. Se trataba entonces de más de 70000  vacantes en puestos específicos pertenecientes a sectores tales como el minero, el energético o el de la construcción, donde se engloban oficios como albañiles, soldadores, carpinteros o electricistas, y en los cuales no se lograba obtener a los candidatos óptimos que cubrieran los requisitos de las empresas llegando a superar la tasa de fracaso de los procesos de selección un 60%.

 

Por: María José López Caamaño

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