¿Cómo elegir la mejor madera para la fabricación de tarimas?
Elegir la mejor madera para hacer tarimas puede parecer complicado, pero en realidad es bastante sencillo si sabes qué buscar. Lo primero que debes tener en cuenta es que la madera no solo tiene que verse bien, sino también ser resistente y que se ajuste a las necesidades de tu proyecto. Hay centenares de especies de madera, cada uno con sus propias características que pueden influir en su uso para la fabricación de suelos.
Además, hoy en día muchas personas buscan opciones que sean más sostenible con el medio ambiente, por lo que es importante también pensar en la sostenibilidad de la madera. En este artículo, te vamos a explicar de manera fácil cómo elegir la madera ideal para tus tarimas, para que te sientas seguro con tu elección y tu suelo luzca perfecto por años.
Factores que considerar al elegir una madera para tarimas
Cuando eliges la madera para tus tarimas, hay varios factores clave que debes tener en cuenta para asegurarte de que sea duradera y resistente. Uno de los más importantes es la resistencia y durabilidad. Las tarimas, especialmente las de exterior, deben soportar mucho uso, impactos y el paso del tiempo. Por eso, es fundamental elegir maderas que sean fuertes y que puedan resistir las condiciones climáticas como la lluvia, el sol o el frío. Las especies madereras con alta densidad, como el roble o el ipé, son ideales para estos casos.
Otro aspecto a considerar es la estabilidad dimensional. Las especies madereras pueden cambiar de forma debido a las variaciones de temperatura y humedad. Esto puede causar que se deformen o agrieten con el tiempo. Para evitarlo, es mejor optar por maderas que no cambien demasiado de tamaño, como la teca, ya que tiene un coeficiente de contracción bajo, lo que significa que se mantienen más estables ante cambios en el ambiente.
Por último, no olvides los tratamientos y acabados. La madera necesita cuidados para estar protegida de plagas, hongos o la humedad. Los tratamientos preventivos, como el tratamiento térmico o la impregnación con protectores, son esenciales para aumentar la vida útil de las tarimas. Estos tratamientos ayudan a que la madera sea más resistente a los elementos y se mantenga en buen estado por más tiempo.
Tres especies ideales para tarimas de madera resistentes
Cuando se trata de elegir la madera para tus tarimas, hay algunas especies que destacan por su resistencia y durabilidad. Aquí te presentamos tres de las más recomendadas:
Madera de roble
El roble es una de las maderas más valoradas, especialmente por su dureza y resistencia. Esta madera frondosa es conocida por ser muy fuerte, capaz de resistir impactos y el paso del tiempo, lo que la convierte en una opción excelente para zonas de alto tránsito. Su resistencia a la compresión y flexión le permite soportar el peso de muebles pesados o el tráfico constante sin deteriorarse fácilmente.
Además de su resistencia, el roble tiene una estética natural que muchos aprecian. Sus vetas pronunciadas y sus tonos cálidos aportan un toque elegante y acogedor, por lo que es ideal tanto para interiores como para exteriores. Es una opción muy versátil que se adapta a diferentes estilos de decoración, desde los más clásicos hasta los más modernos.
Madera de Ipe
El Ipe es una madera tropical originaria de Sudamérica que destaca por su densidad extrema y resistencia a la intemperie. Debido a sus propiedades, la madera de Ipe es ideal para tarimas exteriores en zonas como terrazas o alrededores de piscinas, ya que resiste muy bien la humedad, los rayos UV del sol y las plagas. Esta madera es una de las más duraderas, con una larga vida útil incluso cuando está expuesta a condiciones climáticas extremas.
Además, la madera de Ipe requiere muy poco mantenimiento en comparación con otras maderas, lo que lo convierte en una opción muy práctica para quienes buscan una tarima resistente y fácil de cuidar. Su color oscuro y uniforme también le da un aspecto sofisticado y elegante.
Madera de pino tratado

Si buscas una opción más económica pero aún resistente, la madera de pino tratado es una excelente elección. La madera de pino, por sí mismo, no es tan denso ni resistente como el roble o el Ipe, pero al ser tratado con autoclave o mediante tratamientos térmicos, se vuelve mucho más fuerte y resistente a la humedad y los agentes biológicos como hongos e insectos.
Este tratamiento le da al pino una mayor durabilidad, especialmente en exteriores donde está en contacto con la lluvia o la humedad. Aunque no es tan densa como otras opciones, el pino tratado sigue siendo versátil y se adapta bien tanto a aplicaciones de interiores como de exteriores. Además, es una opción más asequible, lo que lo convierte en una alternativa popular para proyectos de mayor presupuesto sin sacrificar calidad.
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