Madera tratada para exterior
La madera tratada es aquella madera a la que se le ha mejorado su durabilidad natural frente la acción de hongos o insectos xilófagos. Se aumenta la durabilidad de la madera gracias a la aplicación de productos protectores o de tratamientos externos.
La madera tratada ofrece una serie de ventajas que hace que sea ideal para usarla en exterior, ya que:
- Mantiene la tonalidad de la madera
- Se puede pintar y barnizar con facilidad
- Es compatible con prácticamente todas las colas
- Es repelente del agua
- No se hincha con los cambios de temperatura
- Ofrece protección insecticida, fungicida e hidrófuga
La durabilidad natural de la madera no es un criterio fácil de establecer, ya que depende de diversos factores como la especie de la madera, si la madera se trata de albura o duramen, el tipo de exposición a la que se va a someter…etc.
Lo primero de todo, es muy importante conocer la impregnabilidad de la madera sobre la que se va a aplicar el tratamiento. La norma UNE EN 350-2:1995 establece la capacidad que presentan las especies de madera a la penetración de un líquido. Si la especie de madera elegida no es impregnable, no se la podrá someter a los tratamientos que mejoran la durabilidad. Si, además, no cuenta con gran durabilidad natural, es mejor que no se exponga en ambientes exteriores, con gran humedad o agentes bióticos o abióticos que pudieran dañarla.
Una vez se conoce la durabilidad natural de la especie de madera elegida, se decide si es necesario aplicar tratamientos para mejorar su durabilidad natural o no someter la madera a ningún cambio.
Si se decide aplicar un tratamiento en la madera, se ha de tener en cuenta un último aspecto: las clases de uso. Según la UNE EN 355-1:2007 se definen cinco clases de uso que corresponden con las diferentes situaciones de servicio en las que la madera y sus productos derivados puede quedar expuestos.
Una vez conocidas las clases de usos, se decide el tipo de protección y tratamiento a la que se va a someter la madera. Esta protección puede ser superficial, media o profunda.
La protección superficial se consigue mediante la aplicación de lasures, barnices y/o pinturas. Esta protección suele ser fácil de aplicar, aunque los efectos son limitados en el tiempo.
La protección media puede aplicarse mediante autoclave o por pulverización, principalmente de disolventes orgánicos. Esta protección es eficaz en productos de madera que necesiten una protección en la clase de uso 3 como máximo.
La protección profunda garantiza una protección adecuada y duradera en las clases de uso 4 y 5. Se consigue gracias a la aplicación por autoclave de sales hidrosolubles. La protección profunda se emplea mayoritariamente en madera de construcción o estructuras en contacto con el suelo y/o expuestas a la intemperie.
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