Madera; estética y bienestar

Madera estética y bienestar

Entre las propiedades del uso de la madera, la estética y el bienestar o el aspecto visual y el confort son las propiedades más complejas en justificar y cuantificar, pero las más destacadas habitualmente en su uso.

Por su tonalidad en torno a la gama ocre, la madera no produce una alta reflexión lumínica por la que se pueda producir superficies de deslumbramiento, aún así, dicho deslumbramiento está en gran medida en función del foco emisor. Así mismo, en el exterior, no es un material reflectante que pueda aumentar la contaminación lumínica de la ciudad, valor complejo de determinar por la variedad de especies madereras existentes. Su aspecto y textura  varía, dependiendo de la especie maderera, destacando la belleza y la diversidad de su veteado, muy diferente según la especie maderera.

Socialmente, el uso de la madera está ligado a varios aspectos como son «el confort» y «la estética». Principalmente por su comportamiento aislante y la flexibilidad en su tránsito, el uso de la madera ha estado asociado a espacios de gran calidez, idealizando ese concepto con «la casita de madera en el bosque» acogedora, confortable y saludable.

Su facilidad de tallaje y diseño la ha caracterizado también como material muy personalizable, creando piezas y elementos que rozan lo museístico, entremezclando la construcción con el arte. Y dicha accesibilidad se ha asociado en muchas ocasiones a construcciones de clase social elevada, capaces de albergar en su interior piezas muy tratadas y simbólicas.

Pero lo más destacable de éste material es precisamente lo intangible del mismo: el elogio de su belleza.

Para poder cualificar ésta propiedad nos basamos en la opinión social generalizada, que, a través de la experiencia en el sector y un barrido social de opiniones, destacan ésta cualidad como la principal a la hora de la elección de dicho material, superando muy por encima de la media el valor estético que éste material posee frente a cualquier alternativa de material actual.

Esto se contradice con la realidad constructiva debido al castigo en el prejuicio social a lo largo de la historia, que ha afectado a su concepción estructural y durabilidad, pero no ha mermado ni un ápice la imagen que nos produce en la retina un buena creación maderera.

Por: Beatriz Segura Plaza

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