Los montes y la madera, herramientas contra el cambio climático
Los montes y la madera son una herramienta imprescindible contra el cambio climático. Así lo demuestra la última petición de la Ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente en funciones, Isabel García Tejerina a la Unión Europea. En esta petición se solicita desde España que la Unión Europea incluya la Gestión Forestal como una herramienta para reducir las emisiones de Gases Efecto Invernadero y frenar el calentamiento global.
Si Europa tuviera en cuenta los la capacidad de la gestión forestal para luchar contra el cambio climático, España tendría más cerca el objetivo impuesto de reducir el 26% de las emisiones de CO2 par el año 2030.
En estos objetivos se tiene en cuenta las emisiones que generan algunos sectores como el energético pero no se tienen en cuenta otros sectores que por su actividad o desarrollo ayudan a mitigar el cambio climático como son el sector forestal con la gestión forestal, las cuencas acuíferas o la eficiencia energética en la edificación.
Pero ¿Por qué los montes o la madera pueden mitigar el cambio climático?
Los árboles según crecen realizan la fotosíntesis, un proceso por el que el árbol “respira” y va creciendo. En este proceso los árboles absorben CO2 que se fija en el material que le compone como la madera. Por ello los montes se convierten en sumideros de carbono, porque los árboles cada segundo están absorbiendo CO2, ese CO2 que como gas efecto invernadero es uno de los causantes del cambio climático.
A su vez, una adecuada gestión forestal y de los montes tiene en cuenta aspectos sociales, ambientales y económicos. Y el aprovechamiento de la madera y los productos forestales es esencial para garantizar una adecuada gestión forestal y sostenible.
Con todo esto el uso de la madera y los montes son una herramienta esencial en la lucha contra el cambio climático, además el uso de la madera en sí es un material que mitiga el cambio climático ya que debido a que en su formación, durante el crecimiento del árbol, ha ido absorbiendo carbono y éste se queda almacenado durante su uso.
La madera así se convierte en uno de los pocos materiales que en su fabricación absorben carbono en lugar de emitirlo y en muchos casos se consigue fabricar productos de madera en los que al final del proceso de fabricación, sumando el carbono que tiene la madera absorbido y el que se ha emitido durante el proceso industrial es negativo.
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