La tendencia de moda para suelos de madera: la tarima en espiga
Desde los primeros suelos de madera formados por rollizos macizos, pasando por los suelos y forjados de madera medievales, las baldosas y tarimas de madera del renacimiento o el parquet preindustrial del siglo XIX, hasta las tarimas más modernas y actuales, los suelos de madera han ido evolucionando junto con el avance de las tecnologías y de las tendencias arquitectónicas. En cada periodo histórico se han adaptado a la necesidad que se debía cubrir, a las técnicas en desarrollado y a la estética que predominase. Hoy en día existen un sinfín de modas diferentes para el diseño de un suelo de madera. Veamos una de las tendencias más demandada en los últimos años: la tarima en espiga.
Aunque a principios, del siglo pasado el suelo de madera empezó a declinar a favor de otros materiales industriales como el vinilo o la moqueta, los últimos avances lo han vuelto a convertir en una tendencia al alza. La industrialización del parquet, la aparición del suelo multicapa, el desarrollo de nuevos tratamientos y métodos de instalación y la concienciación mundial para potenciar el uso de materiales sostenibles convierten el suelo de madera en una de las opciones actualmente dominantes en interiorismo. Esto ha conllevado el nacimiento de un abanico de tendencias de moda muy amplio que se rige por el efecto estético que tendrá el suelo en función de la madera empleada y de la configuración final de las piezas que compongan el pavimento.
Una de las tendencias de moda más fuertes de los últimos años es la tarima en espiga. En este formato de suelo, las tablas tienen la misma dimensión y se colocan perpendicularmente unas a otras, formando así un zigzag, una ondulación que puede recordar a la forma de las espigas de un trigo. Las piezas de madera se colocan con un ángulo de 45 º. Cuando las tablas son más gruesas y largas, se hacen ángulos de 30 º para obtener una espiga más amplia. Este efecto puede aplicarse tanto en suelos de parquet, como en tarima maciza y en multicapa y se pueden emplear desde maderas de 1ª calidad hasta maderas más rústicas.
En el proceso de instalación de un suelo de tarima en espiga, se colocan las tablas de madera una a una, encajándolas como un puzzle y respetando las juntas de dilatación con las paredes. Este tipo de suelo puede instalarse clavado sobre un rastrel o encolado a la solera. Se comienza desde una de las paredes de la habitación en la que se vaya a instalar, marcando la primera línea a seguir y colocando las tablas a un lado y al otro de la misma. En las orillas de la habitación, donde el suelo se encuentre con la pared, quedarán unos huecos que se rellenan con unas piezas triangulares pequeñas cortadas a medida, respetando el patrón del diseño.
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