La problemática del roble en España

Madera de roble

El roble es una de las especies más emblemáticas que podemos encontrar en los bosques españoles. Su amplia copa y su grueso fuste, combinado con el espeso manto de hojas caduca que varían sus colores con las estaciones, convierten al roble en una especie arbórea de gran belleza. Además, posee una madera muy apreciada por su dureza, su resistencia a la humedad y su indudable valor estético. Por todo esto cualquiera podría pensar que es una de las especies de nuestros montes que más mimo y cuidado debería recibir. Sin embargo, la realidad es que el roble sufre un abandono importante de gestión y atención forestal en nuestros montes.

En España, el roble se distribuye principalmente por la zona norte, en terrenos húmedos y fértiles de naturaleza preferiblemente silícea. Es por esto que ha existido una tendencia a sustituir los robledales por cultivos agrícolas o pastos para ganado dada la riqueza del sustrato en el que se desarrollan. Además, su madera ha convertido al roble en una especie muy codiciada, utilizando los mejores ejemplares para construcción y el resto para la obtención de leñas mediante podas excesivas. Esto ha provocado un estado de alarma que se ha transformado en una solución radicalmente opuesta y que ha sentenciado al roble a un trágico e injustificado abandono.

El roble tiene un ciclo de vida largo, por lo que requiere una gestión forestal más paciente, pero esto no implica que se le pueda someter a la falta absoluta de gestión si se quiere recuperar el vigor de la especie y de los robledales. En países como Francia o Alemania existe una larga tradición de aprovechamiento de madera de roble consiguiendo una simbiosis entre masas forestales cuidadas y montes de alta rentabilidad económica, social y ambiental. Es más, en España se tiene que importar madera de roble proveniente de estos países por la ausencia de una gestión adecuada de los montes que poseen esta especie y déficit de materia prima de árboles de roble en la industria maderera española como consecuencia de la situación que actualmente atraviesan los montes con robles en nuestro país.

Un reflejo de la situación actual de falta de gestión de los montes con roble es la poca madera licitada de los montes públicos en los últimos años. Recordemos que cuando se licita madera o se autoriza la corta de madera de los montes es porque detrás hay un estudio previo de gestión forestal que lo prescribe.

En el año 2018 se subastaron un total de 53.482,1 metros cúbicos de madera de rebollo, roble europeo y roble americano de nuestros montes públicos. Esto supone sólo el 1,5% respecto al total del volumen de madera licitada en España en ese año, del cual el roble europeo, nuestra especie autóctona y principalmente utilizada en la industria de la madera y en la que hacemos referencia en este artículo significó apenas un 0,42%.

Este problema no sólo afecta a la calidad y sostenibilidad de los montes sino también a la industria de la madera, ya que la madera de roble ofrece unas propiedades excelentes que ante la falta de disponibilidad en el mercado, puede llevar a la elección de fabricación de productos con otras especies no autóctonas (esto supone el abandono de nuestros montes) y la pérdida de sostenibilidad, ya que recordemos que la sostenibilidad se compone de tres patas; económica, ambiental y social.

Si la situación sigue igual y no se aplica una gestión forestal adecuada ¿podría suponer la desaparición del roble de nuestros montes?

 

 

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