Historia de la construcción con madera

Historia de la construcción con madera

La madera fue el principal material de construcción durante milenios y junto al adobe permitió el desarrollo de las primeras civilizaciones. A lo largo de la historia su empleo ha variado, cambiando el lugar y la función dentro de la estructura, así como las técnicas empleadas, pero siempre ha estado presente.

Las primeras muestras que se tienen de su utilización es en cabañas mesolíticas donde era utilizada como elementos longitudinales, siendo esta la principal ventaja de la madera frente al resto de materiales naturales: su forma alargada y la capacidad de soportar esfuerzo a tracción.

Con el desarrollo de herramientas y mejoras técnicas, la complejidad de estas estructuras aumentó. En la roma imperial, la mayoría de las viviendas eran edificios de varias plantas hechos de madera como demuestra el tratado del arquitecto romano Marco Viturbio: “De architectura”. Aunque en los edificios más importantes se impuso la piedra y el ladrillo, las cubiertas siguieron siendo de madera debido a su ligereza, longitud y a que los problemas de durabilidad, debido a la gran protección de las piezas, eran prácticamente solucionados. Igualmente, las construcciones más modestas siguieron teniendo una importante proporción de madera en su interior.

Con la aparición del hormigón moderno y las nuevas técnicas de producción de acero, la madera se había quedado atrasada y fue remplazada en gran medida. Con estos nuevos competidores, la tecnología de la madera se vio obligada a innovar dando lugar a los tableros estructurales y a una amplia gama de protectores que se desarrollaron junto a la industria química, fuera de las clásicas soluciones de breas y aceites. La idea del tablero de chapas ya existía desde el siglo XVII y eran empelados en la fabricación de instrumentos y carruajes. En 1890 surge el método de desenrollo actual y se empieza a experimentar con distintas combinaciones de colas y especies, apareciendo el tablero contrachapado como tal en los años 20. Como en cualquier otro campo industrial se desarrolló rápidamente durante las guerras mundiales, dando lugar a colas sintéticas resistentes a la humedad. De este primer tablero surgieron nuevas interpretaciones que dieron lugar a la gran variedad que vemos a día de hoy. En los últimos años debido al aumento del control de las sustancias toxicas y contaminantes, varias de esas colas y protectores fueron limitadas o sustituidas por nuevas variedades y soluciones.

De aquí también se pueden deducir los dos condicionantes de la construcción con madera en los últimos años: la normalización de su uso y el impacto ambiental. Aunque ya había normativas previas, la redacción y publicación del código técnico de la edificación en el 2006 supuso el reconocimiento formal de su uso y las garantías que eso supone, igualándola al resto de materiales y abriendo el paso a la construcción moderna.

En el siglo XIX comienzan los procesos de protección y reforestación de los bosques europeos intentando dar un suministro constante y seguro en el tiempo de madera y leña. Con esos objetivos se empieza a desarrollar la gestión sostenible del bosque, en ese momento como productor de materias primas y con los años como ecosistema y focos de biodiversidad. Bajo este ideal, el aumento de la construcción de madera supone un aumento de la superficie arbolada, su gestión y su financiación. Con el descubrimiento del cambio climático y sus repercusiones la madera gano otro punto a su favor; mientras que otros materiales como el acero o el hormigón emiten grandes cantidades de CO2, debido a ser industrias que consumen gigantescas cantidades de energía, y de otras sustancias contaminantes, a parte del impacto de su propia minería, la madera en cambio ha sido creada con el carbono fijado por el árbol durante su crecimiento y así permanece una vez extraída del monte mientras que otro ocupa su lugar. Además, sus magníficas propiedades como aislante térmico reducen el consumo energético del edificio final.

Esta visión que prioriza la sostenibilidad, junto al desarrollo de protectores, técnicas constructivas y piezas de gran tamaño, facilidad de puesta en obra y aprovechamiento de la materia prima como son la madera laminada encolada o los tableros contralaminados, prometen un futuro espléndido a la construcción con madera.

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