Durabilidad de la madera en exterior; frondosas

Durabilidad de la madera en exterior; frondosasLa semana pasada hablamos de dos conceptos fundamentales que es necesario conocer antes de elegir una madera u otra para su uso en exterior, en el artículo sobre las clases de uso y la madera de exterior. Hoy queremos aportar más luz sobre este tema introduciendo nuevas nociones que nos ayudarán a entender mejor por qué hay maderas más adecuadas que otras para permanecer a la intemperie como la durabilidad y la impregnabilidad.

Lo primero que hay que conocer es la durabilidad natural de la madera. Esta se define como la resistencia que presenta la madera sin tratamiento frente a los ataques de agentes degradadores. Para la madera del duramen podemos encontrar tres clases en función del agente degradante:

– Durabilidad frente a agentes xilófagos: su rango abarca desde la clase muy durable (1) hasta la clase no durable (5)

– Durabilidad frente a las termitas: se divide en durable (D), medianamente durable (M) y sensible (S)

– Durabilidad frente a xilófagos marinos: al igual que la anterior, se reparte entre las clases durable (D), medianamente durable (M) y sensible (S)

En cuanto a la durabilidad natural de la madera de albura se definen tres grados en función de su resistencia al ataque de los insectos xilófagos de ciclo larvario pudiendo ser madera sensible (S), diferenciándose la opción de que la madera del duramen sea también sensible (SH) o madera durable (D).

La durabilidad natural de la madera puede potenciarse mediante tratamientos protectores. De hecho, hoy en día la madera destinada a las clases de uso 3, 4 o 5 suele tratarse, aunque tenga una buena durabilidad natural. Para saber si una madera asimilará adecuadamente un tratamiento de protección atendemos al concepto denominado impregnabilidad de la madera. Se define como impregnabilidad a la capacidad que presenta la madera a la penetración de un líquido. La madera de albura y la madera de duramen pueden presentar distinta impregnabilidad, es decir, pueden tener un comportamiento diferente antes los tratamientos, por lo que para cada una se diferencian 5 grados diferentes de impregnabilidad, que van desde la clase 1 (impregnable) a la clase 5 (no impregnable).

Teniendo en cuenta estas consideraciones, para elegir una madera apropiada para su uso en exterior habrá que buscar maderas que sean lo más durables posible y que tenga una impregnabilidad suficiente para asimilar correctamente los tratamientos protectores. Aunque puedan parecer requisitos muy exigentes hay maderas como la madera de roble o la madera de castaño que cumplen con estas características. La madera de castaño, por ejemplo, es una madera clasificada como durable y con una madera de albura medianamente impregnable. Esto le hace una madera muy apropiada para su uso en exterior.

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